Historia del platillo

La historia de la carbonada se remonta a la época de la colonia, en la cual los colonizadores además de cometer distintos actos cuestionables, también trajeron consigo una serie de elementos positivos.

Como en el caso de la gastronomía, en la cual integraron ingredientes con los cuales se formaron platos que, en el futuro, se usarían en la cocina americana.

Y entre dichos ingredientes se hallaba la carne de vacuno, que comúnmente se elaboraba de forma asada; sin embargo, a pesar de verse obligados a consumirla, muchos nativos se resistían a ello, por su seco y simple sabor.

Fue así como un día, unas esclavas traídas de África que se encargaban de la cocina decidieron innovar, y fue así como prepararon un pequeño caldo con carne e ingredientes locales como el maíz y algunas verduras.

Dando vida a la carbonada nativa, como la bautizaron muchos historiadores. La cual se expandió por toda América, en donde cada país aportó con ingredientes y formando cada uno su variante.

¿Sabías que...?

En teoría, la carbonada tuvo como inspiración el guiso belga llamado «carbonnade», con la diferencia de que la carbonada nativa usó ingredientes locales de los nativos.

Y es que, aunque la carbonada sea considerada típica de Chile, esta también es preparada en otros más países, como Perú, Bolivia y Argentina.

Entre sus variantes más conocidas está la argentina, la cual se caracteriza por usar carne deshidratada o carne de ternera como base, y suele acompañarse de choclo y tomate.

Pero su impactante sabor no es todo el atractivo de la carbonada, sino que al ser bajo en grasas es muy recomendado consumirlo en dietas. Aunado a que es rico en vitaminas, proteínas y minerales, necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo y la prevención de posibles enfermedades.