La cocina chilena es muy variada, ofrece diversidad de sabores y colores en cada platillo que conforman parte de su identidad cultural. Todo eso fue posible por la mezcla de culturas indígenas y españolas, que combinaron sus alimentos, costumbres y hábitos. También recibió influencias menores de inmigrantes italianos y alemanes, así como un importante aporte culinario de la cultura francesa en el siglo XX. Tal es así que, actualmente, se celebra el “Día de la cocina chilena” cada 15 de abril con motivo de reconocimiento de la historia gastronómica del país.

Debido a la extensión geográfica, las recetas son muy diversas. Sin embargo, se pueden distinguir tres zonas geográficas gastronómicas: El norte, el centro y el sur. Junto a las regiones, también se puede mencionar a la Isla de Pascuas, cuyas comidas son a base de pescados, mariscos y langostas. Entre los platos más consumidos de la isla está el Umu, que consiste en pedazos de carne, ave o pescado envueltos en hojas de plátano y cocidos con piedras calientes. Generalmente se lo acompaña con papas sin pelar y poe, un budín hecho con harina, plátanos y zapallo.

En la zona Norte de Chile se pueden hallar recetas basadas en las culturas indígenas del altiplano andino, los aimaras y los atacameños. Dichas tribus se caracterizaron por sus conocimientos agrícolas, de las cuales destacan el cultivo de locote, maíz, papa y zapallo. Actualmente mantienen la tradicional mariscadora de los changos de la costa, que consiste en el consumo de diferentes platos a base de mariscos y pescados.

A su vez, en la zona gastronómica Norte del país se destacan dos regiones que son: La región de Atacama y la región de Coquimbo. La región de Atacama se caracteriza por la producción de aceite de oliva, mientras que en la región de Coquimbo se produce el pisco, una bebida alcohólica perteneciente a una variedad de aguardiente producida mediante la destilación de ciertas clases de uvas.

En cuanto a la zona centro de Chile, se puede apreciar la influencia cultural europea, principalmente la española, la inglesa y la francesa. Dichas culturas se adaptaron a los productos autóctonos de la región y elaboraron sus respectivas tradiciones culturales. Entre ellas está la trilla a yegua suelta, que consiste en hacerles correr a los caballos sobre las gavillas para separar la paja del grano. Dicha tradición va asociada al consumo de diversos platos típicos como la sopa de trilla, comida hecha a base de pan, cebollas y ajos acompañado con carne.

Así también se puede distinguir la gastronomía de Valparaíso, una ciudad del país que se sitúa en la zona centro. Dicha ciudad se distingue por sus comidas a base de productos del mar, como pescados y mariscos. Entre sus platillos típicos están el pescado frito acompañado de papas o ensalada, la paila marina, el congrio margarita y la merluza. El pescado frito suele ser congrio, corvina o merluza. Así también la paila marina contiene almejas, choritos, navajuelas, piures, entre otros mariscos.

Otras características de la zona centro de Chile son los valles vitivinícolas de Maipo, Maule, Curicó, Rapel, Aconcagua, Colchagua y Casablanca. Todas esas ciudades poseen los mejores viñedos del país, así como también son reconocidas mundialmente por la elaboración del vino chileno, que logró posicionarse como la mejor bebida del mundo.

Y por último está la zona sur de Chile, que fue influenciada por la cultura mapuche con la producción de maíz, merquen, papa, poroto, zapallo y gallina mapuche. Entre sus platillos típicos están el milcao y la chochoca. El milcao se prepara con la mezcla de diferentes papas crudas y cocidas con otros ingredientes que conforman las variaciones de dicho platillo. La chochoca, por su parte, consiste en una masa de papas crudas ralladas y mixturadas con papas cocidas. La misma se asa al fuego, insertada a un gran asador en forma de uslero o palo de amasar grande.

Aparte de la cultura mapuche, la región sur también fue influenciada por la cultura alemana durante el siglo XIX. La cocina alemana se mezcló con los productos autóctonos de la zona, sin embargo, logró mantener algunos procedimientos de elaboración de comidas, especialmente en el ámbito de la repostería. Tal es así que se pueden degustar el kuchen, una especie de torta sin rellenos ni coberturas. En Chile se elabora el kuchen de frutas, las cuales pueden ser manzana, plátano, frutilla, murtas o cerezas. Es uno de los pasteles más consumidos a la hora de la merienda o “las once”, como lo mencionan los chilenos.

En conclusión, la cocina chilena es muy variada y logra ofrecer diferentes opciones culinarias de acuerdo a las zonas gastronómicas. Así también algunas ciudades se destacan por su identidad culinaria y conservación tanto de las costumbres ancestrales aborígenes como de los conocimientos culinarios de los países europeos.