Se hace con los restos de carne que sobraron del asado del día anterior; sin embargo, si no se cuenta con carne asada, se puede preparar un poco de carne previamente aliñándola y asándola en el horno. El ajiaco es sabroso y una verdadera inyección de energías y proteínas, por ello, en este artículo, te enseñamos la importancia de este plato, de donde proviene y los mejores consejos para que sigas la receta más tradicional.

Chile se identifica con comida campesina y el ajiaco es uno de los estandartes más significativos de la cultura tradicional gastronómica chilena. Este conglomerado de sabores campesino tiene su origen en cualquier lugar de Chile. Los historiadores y escritores colocan el ajiaco en cualquier mesa de la línea de tiempo del gusto nacional. Con diferentes tipos de carne y con aromas característicos de cada región los ajiacos forman parte de la tradición más “económica” del país.

La tradición nos dice que ésta deliciosa y reconfortante sopa se debe preparar con carne asada, también podría ser con la carne salteada, pero no es lo mismo, lo que buscamos es que la carne entregue todo ese sabor a humo que sólo entrega el asado con carbón o leña. Pero si no tienes, compra asiento, lomo o posta y aliña la carne con ajo, pimienta y sal. ásala al horno y luego córtala en tiras largas de 4 cm. Mientras tanto, los comensales discuten acaloradamente de la mejor técnica para lograr una carne jugosa. Lo mejor es que el asado esté a cargo de un solo parrillero, porque como dicen por allí “muchas manos matan la guagua”.

Para preparar un ajiaco perfecto en casa debemos ser tradicionales, no abusar siquiera de la forma de preparar la poción económica más efectiva de la región. Sigue estas recomendaciones y puedes sugerir las tuyas, el ajiaco en comunidad es más sabroso:

La carne más tierna es la que garantiza que nuestra preparación no va a tener inconveniente al momento de ser ingerida, la carne la podemos ablandar golpeándola con un martillo para que dure menos en la preparación.

Mientras más sabor mejor, hagamos el esfuerzo por caldo de huesos para la preparación. Nada nos cuesta pedirle al carnicero que un poco de huesos rojos para crear el caldo, sustituto del agua que requiere la preparación.

Una variedad de ajíes y pimientos de diferentes colores le darán mayor vistosidad a nuestro plato, con cuidado de evitar ajíes picantes rojos, podemos obtener una decoración funcional y a la vez muy creativa.

El orégano que vayas a incluir en el guiso puede ser de dos formas, la hoja entera, que ayude a condimentar el caldo y el polvo para condimentar la carne, cuidado con las cantidades, para que los condimentos no opaquen el sabor de los vegetales.

Con caldo rinde más. Si el ajiaco es para atender a una multitud el caldo es la mejor opción para rendir. Si utilizamos caldo como hemos dicho anteriormente el sabor es para todos los comensales.

El vino blanco es un toque distintivo, suculento, pero no del agrado de todos, sería prudente consultar con un experto antes de agregar un poco de alcohol a nuestra preparación.