Para la cultura mapuche, lo místico y mágico forman parte de su identidad como pueblo. Esta comunidad nómada que han habitado las regiones de Chile y Argentina por generaciones, viven en una coexistencia armoniosa con la naturaleza a la cual honran y muestran respeto por sus recursos.
 
Los mapuches creen que la cocina es un arte que está lleno de sabiduría y aprendizaje, el cual es responsabilidad principal de las  mujeres quienes se encargan de transmitir las tradiciones culinarias heredadas de sus ancestros hasta sus hijas, enseñándolas a valorar la naturaleza y a los frutos que le ofrece.
 
Desde sus orígenes la dieta mapuche se basaba en el consumo de carne, destacándose el guanaco un dromedario de la familia de las llamas, los pescados y mariscos. También acostumbraban a consumir cereales y legumbres, como el maíz, papas, trigo, zapallo y quinua. Entre las hierbas utilizadas para condimentar están el ajo, orégano y el merkén, un tipo de aliño elaborado con ají ahumado y semillas de cilantro molidas.
 
Entre los platos más característicos de la cocina mapuche están los piñones salteados al merkén, las tortillas al rescoldo, el pebre. El multren que es el pan tradicional mapuche, las empanadas de digueñe, las bolitas de kinwa, entre otros. También hay diversidad de salsas que usan para acompañar sus platos, como las salsas de ajo con merkén, las de zanahorias con albahaca.
 
La gastronomía mapuche está estrechamente vinculada a las estaciones, a la disponibilidad de los frutos ofrecidos por la madre naturaleza, a la sustentabilidad del medio ambiente donde se haga uso solo de lo necesario y no se sobreexplote la tierra y sus recursos; todo ello hace que sus platos sean variados,  saludables y armoniosos con los saberes ancestrales.