La calapurca es una preparación ancestral en el mundo andino, mantenida por los aymaras en el altiplano chileno. Ha sido adoptada por la cultura mestiza en el norte, siendo un patrimonio nortino que rescata el uso de piedras en la cocción.
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La Calapurca
La Calapurca

¡Imagina el poder ancestral de las rocas calientes convirtiendo lo crudo en cocido! Desde los albores del tiempo, nuestros antepasados se las ingeniaron para darle un giro culinario a sus festines. ¿Quién necesita una estufa cuando tienes piedras calientes?

Cómo se cocinaba antes

En aquellos días antiguos, mientras algunos todavía buscaban la forma de sacarle el jugo a la carne asada, otros ya estaban sumergiendo sus bocados en aguas hirvientes. ¡Imagina la escena! Cestas ingeniosas repletas de agua y piedras calientes, haciendo su magia culinaria.

Los Andes también tienen su cuento que contar. ¿Has oído hablar de las lajas calientes? No son solo decoración, ¡son herramientas culinarias!

Piensa en esas piedras que al sumergirlas en agua fría, se parten en fisuras. ¡Ahí está la clave! Cocinar pescados, carnes, mariscos y tubérculos al vapor, directo desde la naturaleza.

Ah, y no te olvides de nuestros amigos peludos, los cuyes. Ellos también se sumaron a la fiesta de las piedras calientes. Algunos los cocinaban con una piedra en su interior, otros los aplastaban entre dos rocas candentes. ¡Imagina el sabor!

La cocina de hoy en el norte de Chile

Pero hablemos de hoy. En el norte de Chile, Lydia Flores nos lleva de viaje culinario con su relato sobre las calapurcas. Un plato para revitalizarte después de una noche de fiesta.

¿Qué lleva? Mote pelado, carne de alpaca para ese saborcito único, papa, ajo, cebolla, cilantro, y, por supuesto, ¡ají a gusto del consumidor!

En otras partes, la calapurca es más simple, con mote y carne, pero lo esencial es cocinarla con piedras del río. Ah, ese saborcito especial que solo las piedras pueden dar.

No te preocupes, se lavan bien antes de usarlas. En algunos lugares, como en Camiña, el plato lleva solo maíz, carne y la piedra. ¡Simple y delicioso!

Pero la calapurca no es solo comida, es historia viva. Una mezcla de tradiciones que se mantienen en el tiempo. Un plato que fusiona lo indígena, lo español y lo chileno.

Entonces, ¿qué comemos cuando disfrutamos de una calapurca? Mote y papa, los pilares de la dieta andina. El maíz, el rey de los cultivos, y la papa, su fiel compañera. Una combinación que ha alimentado a nuestras culturas desde tiempos inmemoriales.

Así que la próxima vez que te sientes a saborear una calapurca, recuerda que estás probando un pedacito de historia, cocinado con amor y ¡piedras calientes!