Historia del plato

Para conocer sus orígenes, tenemos que trasladarnos a mucho antes del nuevo mundo.

Y es que la longaniza más antigua se registra en el año 298 A.C, como un embutido que se ofrecía en celebraciones, rituales y fechas importantes. Siendo preparada por primera vez, en lo que hoy conocemos como Basilicata.

Pero aparte de este hecho, se dice que este producto fue llevado a todos los viajes, debido a su sabor y popularidad. A tal grado de ganarse su puesto en todos los rincones del viejo continente.

Y una vez que llegó a España, la popularidad fue instantánea. Por lo que tiempo después, los europeos llevarían la longaniza a América, junto con otros alimentos esenciales para la nueva ola de cultura gastronómica que se avecinaba.

Aunque, según cuenta la leyenda, la longaniza se implementó por primera vez en la cocina chilena gracias a inmigrantes alemanes, quienes elaboraron platos que se hicieron populares entre los siglos XIX y XX.

Sin saber que en unos pocos años se convertiría en un éxito territorial, llegando a consumirse y comercializarse de forma gigante en todo el país chileno.

Ventajas y desventajas

Puede usarse de distintas formas, cada una más deliciosa que la anterior. Desde guisos con porotos, y sopas, hasta las ensaladas, pasta, asados, sándwiches y cazuelas.

Además, es compatible con varios ingredientes, como la cebolla, ají, pimentón, curanto, tomate, queso, papas, zanahorias, plátanos y yuca.

Y por si fuese poco, es capaz de nutrir el cuerpo con Vitamina B12, hierro, fósforo, zinc, magnesio y antioxidantes que previenen enfermedades como diabetes y anemia.

Aunque su consumo en exceso pueda ser perjudicial, lo cual representaría su única desventaja.