Historia del completo

Para nadie es un secreto que el completo es una variante muy parecida al «hot dog americano», pero que guarda su propia historia, la cual merece ser conocida por todos los lectores.

Y en este caso, el protagonista es Eduardo Bahamondes, quien trabajó durante gran parte de su vida en restaurantes estadounidenses, los cuales lo nutrieron de muchos conocimientos culinarios.

Razón por la cual, al llegar a Chile decidió invertir su dinero en un local de comida, durante el año 1920, al que decidió llamar «Quick Lunch Bahamondes», y se ubicaba cerca de la Plaza de Armas de Santiago, un lugar céntrico y estratégico para atraer muchos clientes.

Uno de los motivos por los que el local se había convertido en un éxito, además de sus buenos precios y la atención que se brindaba al cliente, por supuesto.

Aun así, lo que más le hizo destacar, fue el producto que ofrecía: Una especie de hot dog americano. Al cual le añadió ingredientes como mostaza y kétchup, cebolla, perejil, palta, tomate y un sinfín de condimentos que atraían a muchas personas por su gran y exótico sabor.

Por esto, no pasó mucho tiempo hasta que otros negocios de comida quisieran copiar la idea de Eduardo Bahamondes, haciendo sus propios completos, que serían variantes del completo original y junto a este, se expandirían por todo Chile.

Características y variantes

Considerado la comida rápida más consumida en Chile, el completo es un alimento que puede conseguirse en cualquier región y zona del país, destacando por su sabor, tamaño y su variedad de ingredientes.

El completo clásico consta de pan, salchicha, kétchup, mayonesa y cebolla, pero existen infinidades de variantes en ingredientes, que además de la base nombrada anteriormente utilizan otros condimentos, como: queso, huevo, tomate, palta, porotos, ajíes, panceta, pepinillo, lechuga, jamón, orégano, aceitunas y tocino.