Tanto en los hogares como en los restaurantes, bares y fondas a lo largo de todo Chile es infaltable este aderezo que se utiliza para condimentar casi cualquier tipo de comidas. Está básicamente compuesto por una mezcla de tomate, cebolla y cilantro picados. Si bien esos son los ingredientes de base, existen diferentes variedades con distintos agregados, como ajo o albahaca.

Para contar los inicios de la historia del pebre chileno debemos remontarnos a España. Es mencionado en una novela del escritor Benito Pérez Galdós y su nombre, “pebre”, significa pimienta en catalán, por lo que se cree que fue introducido en Chile por los inmigrantes españoles.

De sabor característicamente fresco y algo picante, dentro de las variedades más conocidas están el pebre verde -lleva perejil picado-, pebre del sur -con merquén-, chancho en piedra se prepara moliendo todo en un mortero-, pebre ají cacho de cabra -de sabor más picante- y el pebre cuchareado -el más clásico de todos-. En algunos casos hay quienes le añaden unos trozos de palta, logrando un sabor que se asemeja al guacamole mexicano.

La utilización de este adobo puede ser para sazonar caldos, carnes, asados, tortillas, arroces o hasta pastas. Lo cierto es que nunca falta para acompañar casi cualquier comida o para comer solo con un poco de pan.

Desde el año 2011, se celebra en Chile el certamen “Campeonato Mundial del Pebre”, organizado por el “Movimiento Guachaca”, donde distintos participantes compiten frente a un jurado para presentar al mejor pebre de cada año.